Hernia discal en perros: razas con riesgo, síntomas y cómo proteger su espalda
Qué es la enfermedad del disco intervertebral, por qué el Teckel y otras razas condrodistróficas tienen más riesgo, síntomas de alarma y prevención.
La enfermedad del disco intervertebral, más conocida como hernia discal, es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y parálisis en los perros. Afecta sobre todo a razas de patas cortas y cuerpo largo, como el Teckel, aunque puede aparecer en muchas otras. Conocer los síntomas y saber cómo proteger la columna de tu perro puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y una lesión permanente.
Qué es la hernia discal
Entre las vértebras de la columna hay unos discos que actúan como amortiguadores. Cada disco tiene un núcleo gelatinoso rodeado de un anillo fibroso. Cuando el disco degenera, puede romperse o abombarse y comprimir la médula espinal, lo que provoca dolor y, en los casos graves, pérdida de movilidad.
Dos tipos principales
- Tipo I: típico de las razas condrodistróficas. El núcleo del disco se endurece y se calcifica a edades tempranas y puede salir de forma brusca, a menudo tras un salto o un movimiento repentino. Suele afectar a perros jóvenes o de mediana edad, de 3 a 7 años.
- Tipo II: más frecuente en razas grandes y perros mayores. El anillo del disco se abomba de forma lenta y progresiva, con síntomas que empeoran poco a poco.
Por qué algunas razas tienen más riesgo
La condrodistrofia es una alteración genética del desarrollo del cartílago que da lugar a patas cortas y, además, provoca una degeneración precoz de los discos. Las razas condrodistróficas tienen un riesgo muchísimo mayor de sufrir hernias de tipo I.
Teckel
El Teckel es la raza más afectada: se estima que alrededor de uno de cada cuatro sufrirá una hernia discal a lo largo de su vida. Su cuerpo largo y sus patas cortas amplifican el problema.
Bulldog Francés y Carlino
Además de la condrodistrofia, estas razas presentan con frecuencia hemivértebras, malformaciones de las vértebras que aumentan el riesgo de problemas de columna.
Otras razas con predisposición
- Beagle
- Shih Tzu
- Cocker Spaniel Inglés
- Caniche (sobre todo los tamaños pequeños)
- Chihuahua y Pomerania
Razas grandes: el síndrome de Wobbler
En razas grandes como el Dóberman, el problema más característico es el síndrome de Wobbler (espondilomielopatía cervical), una compresión de la médula en el cuello que provoca una marcha descoordinada, sobre todo en las patas traseras.
Síntomas: cuándo preocuparse
- Dolor de espalda o de cuello: el perro se queja al cogerlo, tiembla o adopta una postura encorvada.
- Reticencia a moverse, a subir al sofá o a bajar escaleras.
- Cabeza baja y rigidez en el cuello.
- Marcha descoordinada o tambaleante.
- Arrastrar las patas o apoyar los nudillos.
- Debilidad o parálisis de las patas traseras o de las cuatro patas.
- Incontinencia o dificultad para orinar.
Ante cualquier signo de debilidad o parálisis, acude al veterinario de urgencia. En los casos graves, el tiempo es determinante.
Diagnóstico y tratamiento
El veterinario realizará una exploración neurológica para valorar la gravedad y localizar la lesión. Para confirmar el diagnóstico se usan la resonancia magnética o la tomografía (TAC).
- Tratamiento conservador: en casos leves, reposo estricto en jaula o en un espacio reducido durante varias semanas, medicación para el dolor y la inflamación, y rehabilitación.
- Tratamiento quirúrgico: en casos graves o que no mejoran, se descomprime la médula retirando el material del disco. Cuanto antes se opera a un perro con parálisis, mejor es el pronóstico.
- Rehabilitación y fisioterapia: hidroterapia, ejercicios y masaje para recuperar la fuerza y la coordinación.
Cómo proteger la espalda de tu perro
- Mantenlo en su peso ideal: el sobrepeso aumenta la carga sobre la columna.
- Evita los saltos: del sofá, de la cama o del coche. Usa rampas o escalones.
- Limita las escaleras, sobre todo en razas condrodistróficas.
- Cógelo bien: siempre sujetando el pecho y los cuartos traseros a la vez, con la espalda horizontal. Nunca lo cojas por las patas delanteras ni por las axilas.
- Usa arnés en lugar de collar, para no forzar el cuello.
- Mantén una buena musculatura con paseos regulares y ejercicio moderado.
- Evita los juegos bruscos que impliquen giros violentos o saltos.
- Suelos antideslizantes en casa.
El Corgi, otra raza de espalda larga
El Corgi Galés de Pembroke, con su cuerpo largo y sus patas cortas, también tiene riesgo de hernia discal, además de una predisposición a la mielopatía degenerativa. Mantenerlo en su peso y evitar saltos es fundamental.
Conclusión
La hernia discal es especialmente frecuente en el Teckel y en otras razas condrodistróficas como el Bulldog Francés, el Beagle o el Shih Tzu. Mantener un peso adecuado, evitar saltos y escaleras y saber cómo coger a tu perro reduce mucho el riesgo. Y si aparecen dolor, debilidad o parálisis, actuar rápido es la mejor forma de proteger su movilidad.
Preguntas frecuentes
¿Una hernia discal en perros se puede curar?
Muchas sí. Los casos leves pueden mejorar con reposo estricto, medicación y rehabilitación. Los graves, sobre todo si hay parálisis, suelen necesitar cirugía, y el pronóstico es mejor cuanto antes se opera.
¿Puede mi Teckel subir escaleras?
Lo más prudente es evitar que suba y baje escaleras de forma habitual. Si vives en un edificio sin ascensor, llévalo en brazos sujetando el pecho y los cuartos traseros a la vez, con la espalda horizontal.
¿Qué hago si mi perro no puede mover las patas traseras?
Es una urgencia. Mantenlo quieto, transpórtalo sobre una superficie plana y rígida si es posible, y acude al veterinario de inmediato. El tiempo hasta el tratamiento influye mucho en la recuperación.
Las características de cada raza son orientativas: cada perro es un individuo. Ante cualquier duda de salud, consulta con tu veterinario.